El centro de la provincia de Santa Fe tiene algo que pocas regiones del país pueden ofrecer: la posibilidad de moverse entre historia, naturaleza y gastronomía en un radio de apenas 80 kilómetros. El circuito que arranca en Santa Fe capital, bordea la laguna Setúbal hacia el norte y termina en las ruinas de Cayastá es, quizás, el paseo dominical más completo y accesible de toda la provincia.
La primera parada está a quince minutos de la ciudad, en San José del Rincón. El pueblo es pequeño, tranquilo y tiene una costanera sobre la laguna que en los domingos de buen tiempo se llena de familias, kayakistas y gente que viene a comer pescado de río. Los parrillones y puestos de comida frente al agua son parte del ritual. El surubí a la parrilla, el dorado y el pacú al horno de barro son los protagonistas inevitables.
Desde el Rincón, la ruta costera continúa hacia Helvecia, un pueblo de origen suizo con casas de arquitectura inusual para el litoral, un microclima más húmedo y un entorno natural que invita a caminar. Vale la pena subir al mirador natural que hay sobre la barranca para tener una vista panorámica de los bañados y las islas del Paraná.
El cierre del circuito es Cayastá, donde en 1573 se fundó originalmente la ciudad de Santa Fe antes de que fuera trasladada a su ubicación actual. Las excavaciones arqueológicas muestran los cimientos de la primera iglesia, el convento franciscano y las viviendas coloniales que quedaron enterradas por siglos bajo el monte. El sitio es tranquilo, bien mantenido y tiene un pequeño museo que contextualiza lo que se ve. Caminar sobre esas piedras con la conciencia de que ahí empezó todo tiene un peso difícil de explicar.
El regreso a Santa Fe por la ruta provincial 1 cierra el circuito en poco más de una hora. Un domingo redondo, sin necesidad de cruzar la provincia.
Distancia total del circuito: aproximadamente 160 km. Se puede hacer cómodamente en una tarde larga de domingo.
