El sur de la provincia de Santa Fe no tiene sierras ni mar, pero tiene algo que a veces vale más: distancia, silencio y una cadencia que pocas regiones del país conservan. El circuito entre Rosario, San Lorenzo, Cañada de Gómez y la laguna de Melincué es un recorrido de domingo que cruza la pampa húmeda y termina en uno de los espejos de agua más grandes de la provincia.
El arranque natural es Rosario, pero la primera parada fuera de la ciudad es San Lorenzo, a solo media hora hacia el norte por la ruta nacional 11. Ahí está el convento de San Carlos, uno de los edificios más antiguos de la provincia, construido a fines del siglo XVIII y escenario del combate que inmortalizó a San Martín en 1813. El parque que rodea el convento, con su barranca sobre el Paraná, es uno de esos lugares donde vale la pena sentarse un rato sin hacer nada.
Desde San Lorenzo la ruta gira hacia el interior, hacia Cañada de Gómez, una ciudad de tamaño mediano con un centro histórico bien preservado y una tradición productiva que mezcla industria metalmecánica con agricultura. Los domingos tiene una feria en la plaza principal donde se venden productos regionales: miel, conservas, fiambres artesanales y dulces caseros que son difíciles de conseguir en las ciudades grandes.
El destino final es la laguna de Melincué, en el extremo sur de la provincia, cerca del límite con Buenos Aires. Es una laguna salada de origen natural con más de 13.000 hectáreas de superficie, declarada sitio Ramsar por su valor como hábitat de aves acuáticas. Durante la tarde, cuando la luz baja y el viento amaina, el paisaje tiene una quietud casi irreal. Flamencos, cisnes de cuello negro y playeritos migratorios usan la laguna como escala en sus viajes de miles de kilómetros.
El regreso a Rosario por la ruta provincial 90 y luego la nacional 8 lleva unas dos horas. Un circuito para los que buscan paisaje sin multitudes y un domingo que se parezca a lo que se imaginan como descanso.
Distancia total del circuito desde Rosario: aproximadamente 280 km. Ideal para salir antes del mediodía y volver al caer el sol.
