Un domingo al norte: de Reconquista a los humedales del Jaaukanigás

Hay una Santa Fe que muy pocos santafesinos conocen y que queda a poco más de cuatro horas de la capital provincial. El norte de la provincia guarda paisajes de agua, monte nativo y pueblos a la vera del Río Negro que parecen detenidos en el tiempo. Para quien tiene el domingo libre y ganas de manejar, el circuito entre Reconquista, Avellaneda y los bañados del Jaaukanigás es una de esas experiencias que cambian la escala con la que se mira el territorio propio.

El recorrido ideal arranca en Reconquista, ciudad de unos setenta mil habitantes que funciona como corazón comercial y cultural del norte provincial. Vale la pena detenerse en la costanera sobre el Río Negro, donde en las tardes de domingo se instala una feria artesanal con trabajo en cuero, mimbre y barro cocido. A pocos minutos cruzando el puente está Avellaneda, su ciudad gemela, que tiene una plaza central con árboles centenarios y algunas casas de fines del siglo XIX que merecen una vuelta a pie.

Desde ahí, el circuito gira hacia el este, hacia la reserva natural Jaaukanigás, uno de los humedales más extensos de la provincia y sitio Ramsar desde el año 2000. Son más de 500.000 hectáreas de bañados, lagunas, islas fluviales y bosques de ribera que forman uno de los corredores ecológicos más importantes del litoral argentino. Desde algunos accesos sobre la ruta provincial 1 es posible ver bandadas de garzas, espátulas rosadas, cigüeñas y patos silvestres en cantidades que resultan difíciles de creer para quien viene de la ciudad.

El regreso puede hacerse por la ruta nacional 11 bordeando la costa del Paraná, con paradas opcionales en Villa Ocampo y El Rabón, dos pueblos pequeños donde todavía se pesca con atarraya y se toma mate frente al río sin apuro. Es un domingo largo, pero de esos que se recuerdan.

Distancia desde Santa Fe capital: aproximadamente 380 km. Ideal para salir temprano y llegar al atardecer.