Colombia decidió hace dos semanas sacrificar a unos 80 hipopótamos descendientes de los que Pablo Escobar importó ilegalmente para su Hacienda Nápoles, a 250 km de Bogotá. La historia dio un giro inesperado: Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, ofreció recibirlos en Vantara, su zoológico privado de más de 1.400 hectáreas en el estado indio de Gujarat.
La oferta llegó por carta al ministro de Medio Ambiente colombiano. El director ejecutivo del zoológico escribió que están listos para darle a la manada «cuidado de por vida» y que «toda vida importa». El gobierno colombiano no respondió.
La historia de estos animales arranca cuando Escobar trajo un macho y una hembra a su finca. Tras su muerte en 1993, los dejaron sueltos y sin depredadores naturales se multiplicaron libremente en la cuenca del río Magdalena. Los intentos de control —incluida la castración— no funcionaron. Hoy son la manada más grande de hipopótamos fuera de África, desplazan a la fauna nativa y protagonizan ataques a comunidades pesqueras: los machos adultos pueden pesar hasta tres toneladas.
El zoológico Vantara alberga 2.000 especies y fue sede de parte de los fastuosos festejos previos a la boda de Ambani en 2024. Sin embargo, activistas y conservacionistas lo cuestionan: el clima cálido y seco de Gujarat no sería el más adecuado para muchos de sus animales.
