Un estudio publicado en la revista PLOS One confirmó algo que los jinetes intuían hace siglos: los caballos detectan el miedo humano por el olor del sudor y reaccionan en consecuencia. La investigación fue dirigida por la Dra. Plotine Jardat y su equipo en el Instituto Francés de Equitación.
El experimento fue directo. Voluntarios usaron compresas de algodón en las axilas mientras veían escenas alegres de películas como Cantando bajo la lluvia y Grease. Después, con nuevas compresas, vieron 20 minutos de la película de terror La entidad. Los caballos fueron expuestos a esos olores corporales sin ninguna señal visual ni auditiva de las personas.
Los resultados fueron claros: los caballos que olieron el sudor asociado al miedo mostraron más estrés, tocaron menos al investigador, se asustaron con mayor intensidad ante estímulos repentinos y mantuvieron distancia frente a objetos nuevos. Su frecuencia cardíaca también subió.
La conclusión práctica que dejó Jardat: si tu caballo no coopera, tal vez el problema seas vos. Llegar relajado puede hacer toda la diferencia.
