Parecían cosa del pasado, pero los auriculares con cable volvieron con fuerza. Después de cinco años consecutivos de caída en las ventas, las compras se dispararon en la segunda mitad de 2025 y los ingresos crecieron un 20% en las primeras seis semanas de 2026.
El fenómeno tiene varias patas. Por un lado, la calidad de sonido: por el mismo precio, un auricular con cable suele sonar mejor que uno Bluetooth. Chris Thomas, editor del sitio especializado SoundGuys, lo viene diciendo hace años. «Con un cable, simplemente lo conectás y funciona», resume. Nada de problemas de conexión ni incompatibilidades.
Pero no es solo audio. Los auriculares con cable se convirtieron en tendencia cultural y hasta en accesorio de moda. La cuenta de Instagram Wired It Girls muestra a celebridades como Ariana Grande y Charli XCX luciendo cables colgando de sus orejas. La actriz Zoë Kravitz fue directa: «Bluetooth no funciona».
Para muchos, volver al cable es parte de una reacción más amplia contra la hipertecnología. Una búsqueda de simpleza, de sentirse más presente. En un mundo donde todo es inalámbrico, enchufarse resulta casi un acto de rebeldía.
