CUBA SIN COMBUSTIBLE, LA ISLA ANTE SU PEOR CRISIS ENERGÉTICA

Cuba enfrenta una de las crisis energéticas más graves de su historia reciente. El gobierno reconoció públicamente que la isla agotó todas sus reservas de combustible: no tiene fuel, no tiene diésel y su único recurso disponible es el gas extraído de sus propios pozos, insuficiente para sostener el sistema eléctrico nacional.

Las consecuencias son visibles en la vida cotidiana. En algunas zonas de La Habana, los cortes de electricidad se extienden entre 20 y 22 horas diarias. Los hospitales no pueden funcionar con normalidad, las escuelas y oficinas cerraron, y el turismo —uno de los principales motores económicos del país— también se vio afectado.

El miércoles, tras un apagón masivo, cientos de personas salieron a las calles en La Habana. Bloquearon avenidas con basura en llamas y corearon consignas antigubernamentales. Fue la noche de protestas más intensa desde que comenzó la crisis en enero de 2026.

Cuba dependía históricamente de Venezuela y México para abastecerse de petróleo. Ambos vínculos se cortaron: Venezuela interrumpió sus exportaciones tras la caída de Maduro en enero, y México suspendió los envíos por presión de Washington, que amenazó con aranceles a los países que suministraran combustible a la isla. En lo que va del año, solo llegó un buque ruso con 100.000 barriles de crudo. Esas reservas ya se agotaron.

En ese contexto, Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria condicionada a reformas políticas. El gobierno cubano dijo estar dispuesto a escuchar los detalles, pero señaló que la verdadera solución sería levantar el bloqueo energético, económico y financiero. El cruce de acusaciones entre ambos gobiernos continúa mientras millones de cubanos atraviesan una emergencia sin electricidad estable, sin combustible para cocinar y sin hospitales en pleno funcionamiento.