Las señales de que el fenómeno meteorológico El Niño podría desarrollarse este año se han intensificado en las últimas semanas, y algunos modelos climáticos apuntan incluso a un evento de carácter excepcional, coloquialmente llamado «Súper El Niño» o «El Niño Godzilla». Sin embargo, los científicos piden cautela: hay mucha incertidumbre sobre su intensidad real.
El Centro de Predicción Climática de EE.UU. estima una probabilidad de alrededor del 33% de que las temperaturas del Pacífico tropical superen 1,5 °C por encima de la media histórica entre octubre y diciembre. Los últimos eventos de esta magnitud ocurrieron en 1997-98 y 2015-16, y ese último contribuyó a que 2016 fuera el año más caluroso registrado hasta entonces.
En América Latina, El Niño suele traer lluvias extremas e inundaciones en Perú y Ecuador, mayor actividad de huracanes en el Pacífico oriental, y condiciones de sequía en el norte de Sudamérica. Los especialistas advierten que la intensidad del fenómeno no siempre se traduce en mayores impactos: lo que importa, dicen, es que El Niño esté presente o no, más allá de su magnitud.
