En Gualeguaychú, un equipo de investigadores, voluntarios y técnicos del Proyecto Tordo Amarillo equipó a 25 ejemplares adultos con transmisores GPS que pesan menos de dos gramos. El objetivo: descubrir por dónde se desplazan y en qué ambientes se refugian estas aves durante el invierno, un dato que hasta ahora era un misterio.
El tordo amarillo (Xanthopsar flavus), declarado Monumento Natural de Entre Ríos, tiene una población nacional que no supera los 1.000 individuos. La principal causa de su declive es la pérdida y fragmentación de su hábitat natural por la expansión agrícola y forestal. A eso se suman el parasitismo de cría, el tráfico ilegal y la alta tasa de depredación de huevos y pichones.
Desde 2015, cada primavera el proyecto despliega campamentos en los sitios de nidificación, donde los «Guardianes de Colonia» monitorean los nidos diariamente y los protegen de amenazas. Los dispositivos GPS no alteran el comportamiento ni el bienestar de las aves, según explicaron desde Aves Argentinas.
La red de trabajo reúne a Aves Argentinas, el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL-CONICET) y el municipio de Gualeguaychú, que impulsó una mesa interinstitucional dedicada a coordinar la conservación de la especie. Ante cualquier avistamiento, piden dar aviso a tordoamarillo@avesargentinas.org.ar.
