Unilever, el gigante anglo-holandés de consumo masivo, está decidido a vender su brazo de alimentos, que incluye marcas icónicas como Hellmann’s, Knorr y Marmite. La movida se enmarca en una estrategia para dejar de ser un conglomerado disperso y enfocarse en el segmento de productos de belleza, uno de los de mayor crecimiento global.
Según informó The Observer, Kraft Heinz había retomado recientemente el interés en comprar la división alimentaria de Unilever o fusionarla con la propia, uniendo el ketchup Heinz con la mayonesa Hellmann’s. Sin embargo, las conversaciones se interrumpieron cuando el nuevo CEO de Kraft Heinz, Steve Cahillane, decidió apostar por el crecimiento orgánico de su compañía. Ahora, Unilever negocia con McCormick, la empresa estadounidense especializada en especias y salsas.
Los problemas de Unilever se arrastran desde 2017, cuando Kraft Heinz lanzó una oferta hostil de 115.000 millones de libras que fue rechazada. Desde entonces, el accionista activista Nelson Peltz presiona por la venta de la división alimentaria. El año pasado, la separación de la unidad de helados en una empresa independiente (Magnum Ice Cream Company, que también incluye Wall’s y Ben & Jerry’s) fue bien recibida por los inversores.
Si la operación con McCormick no prospera, Unilever seguirá buscando comprador. Todo indica que Hellmann’s, Knorr y el resto del portfolio de alimentos tendrán nuevo dueño corporativo en el corto plazo.
