Donald Trump evalúa no asistir a la conferencia CPAC, el mayor evento conservador del calendario político estadounidense, algo que no ocurre desde 2016. El motivo estaría directamente ligado a la situación con Irán: el presidente le dio un ultimátum al régimen para que se sume a negociaciones de paz antes del viernes, y el discurso presidencial en CPAC está pautado para el sábado. Si Teherán no se sienta a la mesa, ese sábado podría traer definiciones militares que complicarían cualquier aparición pública.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que los objetivos centrales de la Operación Epic Fury están «cerca de cumplirse», aunque sin precisar cuáles son. Mientras tanto, legisladores republicanos y demócratas del Comité de Servicios Armados abandonaron una sesión informativa del secretario de Defensa Pete Hegseth, en señal de creciente malestar por la falta de claridad sobre la estrategia en Medio Oriente.
En paralelo, el Departamento de Justicia entregó por error a legisladores demócratas un memo del exconsejero especial Jack Smith que revelaba líneas de investigación sobre documentos clasificados hallados en Mar-a-Lago, incluyendo el testimonio de la jefa de gabinete Susie Wiles. El traspié sumó ruido a una jornada ya cargada de tensión en Washington.
