THE BLACK CROWES SACARON A POUND OF FEATHERS, UN DISCAZO DE ROCK SETENTERO GRABADO EN SOLO DIEZ DÍAS

A dos años de «Happiness Bastards», el disco que marcó su regreso tras catorce años de silencio y una larga historia de peleas entre los hermanos Robinson, The Black Crowes vuelven con «A Pound of Feathers» (Silver Arrow, 2026). El álbum fue grabado en apenas diez días, con gran parte del material compuesto directamente en el estudio, y esa espontaneidad se nota en cada track.

«Prophane Prophecy» abre con un pulso stoner y acento sureño inconfundible. «Cruel Streak» trae un riff que podría llevar la firma de Jimmy Page, viejo conocido de la banda, con coros en formato de llamada y respuesta. «It’s Like That» va más pesado, con coros femeninos que refuerzan una de las piezas más intensas del disco sin perder el aire festivo.

El punto más alto llega con «Eros Blues», una síntesis perfecta del blues rock setentero que transita entre arpegios, calma y explosiones de guitarra, con un cambio brusco de dinámica que evoca la arquitectura sonora de Led Zeppelin. El cierre con «Doomsday Doggerel» es sombrío, casi inquietante, con la voz de Chris Robinson flotando entre el peso del riff y una batería contundente.

Con la producción de Jay Joyce, 42 minutos de rock de raíces que dejan claro que Chris y Rich Robinson no volvieron a cumplir la cuota de vigencia sino a seguir explorando el territorio que mejor dominan.