El narco uruguayo Sebastián Marset compareció este lunes ante un tribunal federal en Virginia tras ser capturado en Bolivia y extraditado de inmediato a Estados Unidos. La DEA lo describió como un «Pablo Escobar de la era moderna» y su arresto fue celebrado como un golpe significativo al narcotráfico regional.
Marset enfrenta un cargo de conspiración para lavado de capitales con una pena máxima de 20 años de prisión. Según la imputación, movió toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa y utilizó el sistema financiero estadounidense para blanquear las ganancias. Solo por un envío de enero de 2021 le debían más de 17 millones de euros. Su colaborador clave, el uruguayo Federico Santoro, ya se declaró culpable el año pasado y fue condenado a 15 años.
La acusación detalla que usaban mensajeros, tokens, facturas falsas y empresas registradas en Sudamérica y Asia para mover los fondos. Incluso dejaban maletas con dinero al borde de carreteras en Europa. Marset, por su parte, negó haber cometido delitos en Estados Unidos y aseguró que no se encargaba del movimiento de dinero.
Antes del 20 de marzo deberá definir abogado y declararse culpable o inocente. Expertos señalan que los fiscales podrían buscar un acuerdo: a sus 34 años, Marset tendría información valiosa sobre el negocio narco en el Cono Sur.
