El Dios Dorado Desciende: Robert Plant y la Noche en que el «Rugido de Otoño» Devorará Rosario
Hay nombres que son un trueno. Robert Plant es un trueno. Es la voz que rompió el cielo en los 70, el martillo de los dioses, el susurro que sedujo a una generación. El sábado 16 de mayo, ese trueno resonará dentro de las paredes de Metropolitano. La llegada del legendario frontman de Led Zeppelin no es un concierto; es una cita con la historia viva del rock, una oportunidad única de presenciar la evolución de un mito.
El Peso de la Corona: La Sombra Inmortal de Led Zeppelin
Para entender la magnitud del evento, hay que, por un momento, volver al origen. Led Zeppelin no era una banda; era una fuerza tectónica. Crearon el arquetipo del rock de estadios, fusionando el blues más crudo con el folk místico, el hard rock más pesado y una psicodelia embriagadora. Construyeron himnos inmortales que se convirtieron en la banda sonora de una era: desde la escalera mística de «Stairway to Heaven» hasta el viaje épico de «Kashmir» o la furia sensual de «Whole Lotta Love».Y en el centro de ese huracán sónico, estaba Robert Plant. No era solo un cantante; era el chamán del rock. Con su melena dorada, sus movimientos felinos y, sobre todo, esa voz —un instrumento de poder y seducción—, Plant definió lo que significaba ser un frontman. Se convirtió en el «Golden God», un arquetipo imitado por miles, pero nunca igualado.
El Viaje del Explorador: Más Allá del Dirigible
Tras la disolución de Zeppelin, Plant se enfrentó a un dilema que ha aplastado a artistas menores: vivir para siempre como un jukebox viviente de su propio pasado o arriesgarlo todo en busca de nuevos horizontes. Eligió el camino del explorador incansable. Su carrera solista ha sido un viaje fascinante a través de las raíces de la música que siempre lo inspiró: el blues del Mississippi, el folk de los Apalaches, los ritmos del norte de África y las baladas celtas. Cada álbum, un nuevo mapa.
Rugido de Otoño: La Potencia Intacta del León
Y es este espíritu indomable el que lo trae a Rosario con su nuevo y esperado proyecto: «Rugido de Otoño». El nombre es una declaración de intenciones. Quien espere una noche de nostalgia acústica se encontrará con una tormenta. Esto no es un susurro, es la afirmación de que el león, aunque en el otoño de su vida, todavía ruge con una potencia sobrecogedora.»Rugido de Otoño» es la síntesis perfecta de su viaje: una bestia sónica que honra el pasado sin ser su prisionero. Es el blues más visceral y el folk más psicodélico, inyectados con una dosis de rock explosivo que solo un arquitecto del género puede conjurar. La nueva banda que lo acompaña es un ensamble de virtuosos, capaces de navegar las aguas turbulentas de un riff zeppelinesco y, al instante siguiente, sumergirse en la sutileza de una balada hipnótica.Lo imperdible de esta propuesta es ser testigo de la voz de Plant en su estado actual: ya no es el grito agudo de la juventud, sino el rugido profundo de la experiencia. Cada nota está cargada de historia, de sabiduría, pero sin perder un ápice de esa fuerza primal que lo convirtió en leyenda. Es el sonido de un maestro en pleno dominio de su arte, que se niega a ser una pieza de museo y sigue creando música vital, relevante y, sobre todo, poderosa.La noche del 16 de mayo en Metropolitano será mucho más que un concierto. Será un privilegio. Será la oportunidad de sentir el poder del rock en su estado más puro y evolucionado, canalizado a través del hombre que le dio voz. Y eso, sencillamente, es historia.

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