Una explosión sacudió durante la madrugada del domingo la embajada de Estados Unidos en Oslo, Noruega, en lo que las autoridades investigan como un posible atentado terrorista.
El estallido se produjo entre la medianoche y las dos de la mañana, causó daños materiales en una de las entradas del edificio, pero no dejó heridos.
La Policía noruega desplegó un operativo a gran escala con perros, drones, helicópteros y un escuadrón antibombas. Vecinos de la zona describieron «un estruendo brutal» que hizo temblar los edificios cercanos.
El portavoz policial Michael Dellemyr confirmó la explosión, pero aclaró que las investigaciones están en fase inicial y que por ahora no asocian el hecho con el conflicto en Medio Oriente, aunque no lo descartan.
Las actividades en el polideportivo Njårdhallen, ubicado frente a la embajada, fueron suspendidas por precaución, y la zona permaneció cerrada durante varias horas.
La Policía pidió colaboración a quienes hayan visto algo sospechoso en el barrio de Makrellbekken durante la madrugada.
