Esta medida beneficia de forma directa a PyMEs y al sector agropecuario, que hasta ahora dependían de un proceso burocrático poco ágil para poder emitir instrumentos en el mercado de capitales.
La Comisión Nacional de Valores publicó hoy en el Boletín Oficial seis resoluciones generales (1145 a 1150) que transforman de raíz el acceso al financiamiento en Argentina, ya que se amplía el régimen de autorización automática para la emisión de instrumentos financieros. De esta forma, se elimina la autorización previa de la CNV para la gran mayoría de las emisiones de deuda, acciones y fondos.
Según destacó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, esta reforma implica “un cambio que va a permitir crear un universo nuevo”. “Se abre un abanico de oportunidades ilimitadas, sobre todo de la gestión de los riesgos empresarios y en las oportunidades de ahorro para los argentinos”, indicó.
¿Qué cambia?
Cualquier empresa que quiera emitir una obligación negociable o un fideicomiso financiero para financiarse sólo deberá publicar la documentación requerida en la Autopista de Información Financiera (AIF) y podrá comenzar a operar de inmediato. La CNV conserva sus facultades de fiscalización y puede sancionar incumplimientos, pero ya no interviene antes de la emisión.
El nuevo régimen cubre cuatro instrumentos principales: obligaciones negociables (ON), acciones, fideicomisos financieros (FF) y fondos comunes de inversión cerrados (FCIC). Para estos cuatro instrumentos, la autorización automática rige sin límite de monto cuando la emisión se dirige exclusivamente a inversores calificados. Para el público general, el techo es de 100 millones de UVAs, equivalente hoy a unos 130/140 millones de dólares. Los fondos comunes de inversión abiertos (FCIA) quedan completamente liberados, lo que implica que la autorización será automática sin importar monto ni tipo de inversor.
¿Por qué es importante para las PyMEs?
El financiamiento bancario tiene costos y condiciones que muchas empresas no pueden afrontar. El mercado de capitales ofrece alternativas, pero el proceso de autorización previa tenía tiempos y costos que lo hacían inaccesible en la práctica para empresas medianas y pequeñas. Con este cambio, una PyME puede emitir una obligación negociable o estructurar un fideicomiso financiero con la misma agilidad que hoy opera un emisor frecuente de primer nivel. La decisión de cuándo y cómo salir al mercado pasa a estar en manos del CFO de la empresa, no de un expediente administrativo.
Para el sector agropecuario el efecto es equivalente: un productor que necesite financiar maquinaria o inversiones puede ahora acceder a instrumentos de capital sin recurrir al crédito bancario como única salida.
“Esta medida le permite al mercado y a todos sus operadores manejarse en la emisión y venta de productos con una gran agilidad (sin burocracia) y ductilidad. Ahora será mucho más fácil para una PYME emitir un bono para financiarse sin recurrir a otros mecanismos formales o informales. Para un productor agropecuario que está pensando en riego, maquinaria o inversiones varias, se le hace posible pensar en emitir acciones en vez de recalar inexorablemente en una deuda bancaria”, señaló Sturzenegger.
Y agregó: “El objetivo es democratizar el capital, imbricar al ciudadano común como socio de los emprendimientos empresarios del país. En definitiva, es traer el capitalismo al hogar, distribuir riesgos, y hacernos todos socios de este gran proyecto que es la Argentina”.
Esta reforma es resultado de un trabajo conjunto entre la CNV, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.
Fuente: www.argentina.gob.ar
