La Secretaría de Cultura de la Nación conmemora la figura del jurista, escritor y diplomático cuya obra influyó decisivamente en la redacción de la Constitución Nacional de 1853.
Cada 19 de junio, la Argentina recuerda a Juan Bautista Alberdi, uno de los pensadores más influyentes de la historia nacional y una figura central en el proceso de organización política del país. A 142 años de su fallecimiento, su legado continúa siendo una referencia ineludible para comprender los fundamentos institucionales de la República Argentina y los debates que dieron forma a la construcción del Estado moderno.
Nacido el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán, Alberdi desarrolló desde temprana edad una profunda vocación intelectual. A los 14 años se trasladó a Buenos Aires para continuar sus estudios y más tarde ingresó a la Universidad de Buenos Aires para cursar la carrera de Leyes. Su formación se completó en Córdoba, donde obtuvo el título de Bachiller en Leyes.
Además de su interés por el derecho, cultivó una intensa actividad cultural y literaria. Fue un apasionado de la música y de las ideas que recorrían Europa durante el siglo XIX. En 1835 participó, junto a Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez, de la creación del Salón Literario, un espacio de intercambio intelectual que se convertiría en uno de los núcleos de la denominada Generación del ’37, integrada por jóvenes escritores y pensadores que promovían la libertad de pensamiento, la educación y la modernización institucional del país.
Su oposición al gobierno de Juan Manuel de Rosas lo llevó al exilio. Primero se radicó en Montevideo y posteriormente en Chile, donde desarrolló una destacada labor como abogado, periodista y ensayista.
En 1852, tras la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, Alberdi envió a Justo José de Urquiza su obra más trascendente: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, que fue tomada como inspiración para la redacción de la Constitución dado que el texto se transformó en una referencia fundamental para los convencionales constituyentes reunidos en Santa Fe y ejerció una profunda influencia en la redacción de la Carta Magna.
Por ese aporte decisivo, Alberdi es reconocido como uno de los principales inspiradores de la organización constitucional argentina. Su pensamiento abordó cuestiones vinculadas al federalismo, la división de poderes, la inmigración, el desarrollo económico, la educación y la inserción del país en el mundo, temas que ocuparon un lugar central en los desafíos de la Argentina de mediados del siglo XIX.

Junto a su producción intelectual, también desarrolló una destacada carrera diplomática. Representó a la Confederación Argentina en distintos países europeos, entre ellos Francia, España e Inglaterra, desempeñando un papel relevante en el fortalecimiento de las relaciones internacionales de la joven nación y en la consolidación de su presencia en el escenario global.
Luego de décadas de residencia en el exterior, regresó al país en 1879 para participar de los debates políticos de la época, particularmente aquellos relacionados con la federalización de Buenos Aires. Sin embargo, poco tiempo después volvió a Francia, donde continuó escribiendo y reflexionando sobre el destino de la Argentina.
Juan Bautista Alberdi falleció el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, en las afueras de París, a los 73 años. Sus restos fueron posteriormente repatriados y hoy descansan en la Casa de Gobierno de la provincia de Tucumán, su tierra natal.

En reconocimiento a su trayectoria como jurista, cada 29 de agosto, fecha de su nacimiento, se celebra en la Argentina el Día del Abogado. La conmemoración constituye un homenaje a quien dedicó su vida al estudio del derecho y a la búsqueda de principios que permitieran consolidar una organización política basada en la libertad, la justicia y el respeto por la ley.
Al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación recuerda a Juan Bautista Alberdi como una de las figuras fundamentales de la historia argentina. Su pensamiento, su compromiso con la vida pública y su aporte a la construcción institucional del país forman parte de un legado que continúa.
Fuente: www.argentina.gob.ar
