Israel y Estados Unidos bombardearon este miércoles instalaciones del campo de gas de South Pars, en el sur de Irán, provocando un incendio en la Zona Económica Especial de Energía de Asaluyeh. Es la mayor reserva de gas conocida en el planeta y provee alrededor del 70% del gas natural doméstico iraní.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. El mando operativo iraní Khatam Al Anbiya advirtió que «golpeará seriamente la fuente de la agresión» y la televisión estatal publicó una lista de «blancos legítimos»: instalaciones petroleras y gasíferas de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Irán acusa a las monarquías del Golfo de permitir que fuerzas estadounidenses usen su territorio y espacio aéreo para los ataques.
El campo, ubicado en el Golfo Pérsico frente a las costas de la provincia de Bushehr, es compartido con Qatar. Un ataque sostenido sobre esa infraestructura podría paralizar sectores industriales enteros dentro de Irán, afectar la calefacción de millones de hogares y reducir la generación eléctrica. A nivel global, agrega tensión a mercados energéticos ya sacudidos por el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo y gas licuado mundial.
Los bombardeos se enmarcan en el conflicto iniciado el 28 de febrero, cuando los ataques aliados mataron al Ayatolá Alí Khamenei y desencadenaron una guerra que ya se extendió por toda la región.
