El miércoles, la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) anunció el decomiso de dos buques portacontenedores en el estrecho de Ormuz: el MSC Francesca y el Epaminodes. El argumento: haber manipulado sus sistemas de rastreo y puesto en riesgo la navegación. Ambos fueron escoltados hacia costas iraníes.
En la misma jornada, la agencia marítima británica (UKMTO) reportó tres ataques a cargueros en la misma zona. Un buque con bandera de Liberia recibió disparos y granadas propulsadas por cohete sin previo aviso por radio. Otros dos portacontenedores —uno panameño y uno liberiano— también fueron alcanzados, aunque sin daños graves y con tripulaciones a salvo.
Todo esto ocurrió horas después de que Trump anunciara la prórroga indefinida del alto el fuego. Irán no lo reconoció formalmente: un diplomático iraní confirmó que no habrá negociaciones mientras el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes siga en pie.
El contexto en números:
- Más de 30 ataques a embarcaciones desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
- El crudo Brent supera los 98 dólares el barril, un 35% más que antes de la guerra.
- Al menos 3.375 muertos en Irán, 2.290 en Líbano y 28 bajas entre civiles y militares del lado israelí-estadounidense.
El estrecho de Ormuz, por donde pasaba en tiempos de paz una quinta parte del petróleo mundial, sigue siendo el punto más caliente del conflicto.
