GUÍA DE CUIDADO TEXTIL

Hoy vamos a explorar un tema fundamental: el cuidado textil. Conocer la forma correcta de cuidar nuestras prendas no solo alarga su vida, sino que reduce el impacto ambiental y mantiene nuestra ropa como nueva.

Para empezar, es crucial leer las etiquetas. Estas llevan símbolos universales que indican cómo lavar, planchar, secar y blanquear correctamente. Por ejemplo, el símbolo del cubo con agua nos dice si la prenda se puede lavar, y el número dentro del cubo indica la temperatura máxima permitida —30°C, 40°C o 60°C, según el tejido—. El triángulo señala si se permite el blanqueo; si está tachado, está prohibido. La plancha con uno, dos o tres puntos indica la temperatura de planchado: baja, media o alta. Y el círculo nos dice si la prenda puede ir a la secadora. Comprender estos iconos es esencial para no dañar las prendas.

## Fibras naturales

El algodón, una de las fibras más populares, proviene de la planta del mismo nombre. Es muy suave, transpirable y resistente, ideal para el uso diario. Se lava a máquina sin problema, pero es importante no usar blanqueadores fuertes para no debilitar las fibras.

La lana, proveniente de las ovejas, es cálida y natural, pero muy delicada. Se recomienda lavar a mano con agua fría y un jabón suave, y secar en plano para que no pierda su forma.

El lino, derivado de la planta del lino, es fresco y resistente. Se lava a máquina, aunque tiende a arrugarse, así que lo ideal es plancharlo del revés mientras está ligeramente húmedo.

La seda, producida por los gusanos de seda, es lujosa y muy delicada. Se lava a mano con jabón neutro, sin retorcer, o directamente se lleva a la tintorería.

Y también hay que mencionar la viscosa, una fibra semisintética derivada de la celulosa. Es suave y ligera, pero se arruga con facilidad, y se lava a mano o en ciclo delicado con agua fría.

## Fibras sintéticas

El poliéster es muy resistente, no se arruga fácilmente y se lava a máquina sin problema. Es una fibra obtenida mediante procesos químicos a partir del ácido tereftálico y el etilenglicol, y se usa muchísimo en ropa deportiva, abrigos, camisas y cortavientos, gracias a su durabilidad y facilidad de cuidado.

El nylon es ligero, se usa en ropa deportiva, chaquetas impermeables y bolsos, y se lava a máquina, aunque es propenso a encogerse con el calor. Fue desarrollado en los años 30 por DuPont y es una poliamida también derivada del petróleo.

El acrílico imita a la lana: es cálido y suave, pero mucho más fácil de cuidar. Es una fibra sintética producida a partir de monómeros de acrilonitrilo. Se lava a máquina y no se deforma. Se usa principalmente en suéteres y prendas de invierno.

El spandex, conocido también como elastano, se destaca por su elasticidad excepcional y casi siempre se mezcla con otras fibras como el algodón o el poliéster. Se lava a máquina en ciclos suaves. Lo encontramos en leggings, trajes de baño y ropa interior.

Y por último, el PVC, derivado del cloruro de polivinilo, aparece en textiles de moda que imitan el cuero, impermeables y bolsos. No se lava: se limpia con un paño húmedo, alejado del calor y los disolventes.

Así, cada fibra sintética se adapta a un tipo de prenda específico según sus propiedades: la elasticidad del spandex, el secado rápido del poliéster, la ligereza del nylon o la calidez del acrílico.

## Consejos generales

Finalmente, algunos consejos generales. Usa siempre detergentes neutros, ya que son más amables con las fibras y prolongan la vida de la ropa. Evita el exceso de calor, tanto en el lavado como en el planchado y el secado, especialmente con fibras delicadas como la lana o las sintéticas. Cuando puedas, seca al aire: es la opción más respetuosa con el tejido y con el medioambiente. Separa la ropa por colores antes de lavar, trata las manchas cuanto antes, y guarda siempre la ropa limpia y completamente seca para evitar hongos y malos olores. Para las prendas más delicadas, no dudes en acudir a la tintorería.