Cada 12 de marzo se conmemora el Día del Escudo Nacional Argentino, uno de los cuatro símbolos patrios junto a la Bandera, el Himno y la Escarapela. Este jueves se cumplen 213 años desde que la Asamblea del Año XIII ordenó crear un sello propio para reemplazar las armas reales de España en los documentos públicos.
El diseño, atribuido al grabador Juan de Dios Rivera, no tiene nada librado al azar. Las manos entrelazadas que sostienen la pica representan la unión de las provincias en defensa de la libertad, simbolizada por el gorro frigio. Los laureles hablan de la victoria en la lucha por la soberanía. Los colores celeste y blanco recuperan la bandera que Belgrano enarboló por primera vez en 1812 a orillas del Paraná. Y el Sol de Mayo corona el conjunto como símbolo del nacimiento de una nación.
Si bien se usó desde 1813, las proporciones y la forma del escudo variaron durante décadas hasta que en 1944 un decreto nacional fijó el diseño definitivo tal como lo conocemos hoy. Más que un dibujo protocolar, es el sello del compromiso que asumieron los primeros patriotas para construir una Argentina libre y soberana.
