«En Agosto Nos Vemos»

Cuando el eco de Macondo parecía haberse asentado para siempre en la memoria, cuando creíamos que el maestro había dicho su última palabra, la literatura nos regala un milagro. Un tesoro inédito emerge desde el escritorio de Gabriel García Márquez para darnos una última cita, un secreto susurrado desde la eternidad: «En agosto nos vemos». Y es, sin duda, el libro que definirá este verano.


Esta no es una colección de retazos o un borrador inacabado. Es una novela corta, una joya pulida y destilada que nos devuelve al universo inconfundible del Nobel colombiano. La historia nos presenta a Ana Magdalena Bach, una mujer que, cada mes de agosto, cumple con un ritual sagrado: viaja a la isla donde está enterrada su madre, le deja un ramo de gladiolos y, por una sola noche, se permite ser otra. Se libera de sus ataduras y se sumerge en una aventura amorosa, clandestina y transformadora.Es García Márquez en su esencia más pura. Encontramos de nuevo el calor del Caribe que se pega a la piel, los personajes melancólicos que cargan con el peso de sus secretos y, sobre todo, esa prosa inigualable que se siente como un bolero: rítmica, precisa, sensual y profundamente humana. Es una meditación sobre el deseo femenino, la libertad, el misterio del amor y el paso del tiempo, todo condensado en la prosa de un hombre que entendía el alma como nadie.Es la novela ideal para este verano porque, como la propia estación, es breve, intensa y deja una marca imborrable. Es lo suficientemente corta para ser devorada en una tarde perezosa, pero tan profunda que su resonancia perdura mucho después de la última página. Es un libro para leer con una brisa suave, con los sentidos abiertos, dejándose llevar por la corriente de una historia que es, a la vez, un adiós y un regalo.Leer «En agosto nos vemos» no es solo abrir un libro. Es aceptar la última invitación a bailar del más grande de los magos. Y a una cita así, simplemente, no se puede faltar.