El sábado, un hombre armado intentó ingresar al salón donde se desarrollaba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Hilton de Washington. Cole Allen fue detenido antes de poder actuar. Trump, Vance, Melania y gran parte del Gabinete —Rubio, Hegseth, Bessent, Kennedy Jr., Gabbard, Kash Patel y el presidente de la Cámara Mike Johnson— fueron evacuados ilesos.
El episodio encendió alarmas por una razón concreta: en ese salón estaba reunida casi la totalidad de la línea de sucesión presidencial de Estados Unidos, sin controles de seguridad estrictos en el acceso.
El congresista demócrata Ritchie Torres lo dijo sin vueltas: «No se requirió ningún control de seguridad para acceder a un evento en el que participaron el presidente, el presidente de la Cámara y miembros del Gabinete». Desde el propio Partido Republicano, el congresista texano Michael McCaul fue en la misma dirección: «El Servicio Secreto debería reconsiderar la idea de reunir al presidente y al vicepresidente en un evento de ese tipo».
El incidente revivió el debate sobre el sistema del «superviviente designado» —el protocolo que deja a un miembro del Gabinete fuera del Capitolio durante el discurso del Estado de la Unión— y si algo similar debería aplicarse a este tipo de eventos.
El fiscal general interino defendió la actuación del Servicio Secreto y dijo que la administración no cambiará su participación en actos públicos. Trump ya habló de repetir la cena en un mes. El presidente del Comité de Supervisión del Congreso, James Comer, pidió una sesión informativa urgente al Servicio Secreto.
Es el cuarto intento de atentado contra Trump desde que retomó la presidencia.
