EL KRAKEN ERA REAL: EXISTIÓ UN PULPO GIGANTE DE HASTA 18 METROS QUE CAZABA REPTILES MARINOS

La leyenda del Kraken tiene base científica. Un estudio publicado en Science por la Universidad de Hokkaido reveló que hace entre 100 y 72 millones de años existieron pulpos colosales que no solo eran enormes, sino que estaban en la cima de la cadena alimentaria del océano Cretácico —el mismo mar dominado por mosasaurios y plesiosaurios.

La especie más grande identificada, Nanaimoteuthis haggarti, pudo alcanzar entre 6,6 y 18,6 metros de largo. El tamaño de un colectivo articulado. Comparable a los mayores reptiles marinos conocidos.

¿Cómo se descubrió si los pulpos no tienen huesos?

Justamente ahí está el desafío. Los cuerpos blandos casi no dejan rastro fósil. Pero los pulpos tienen mandíbulas córneas —similares al pico de un loro— que sí se conservan. Los investigadores analizaron 27 mandíbulas halladas en Japón y Canadá, algunas de ellas clasificadas erróneamente durante años en los museos. También usaron inteligencia artificial para escanear capas de roca y detectar estructuras ocultas.

El desgaste de las mandíbulas fue la clave: bordes redondeados, arañazos, zonas pulidas por uso intenso. Eso indica una dieta de presas duras: conchas, tejidos resistentes, capturas voluminosas. No eran carroñeros menores.

Otro detalle llamativo: varias mandíbulas muestran desgaste más pronunciado de un lado que del otro, lo que sugiere lateralización conductual —algo parecido a ser diestro o zurdo— y cierto nivel de complejidad cerebral. Los pulpos gigantes del Cretácico ya mostraban comportamientos sofisticados.

El hallazgo obliga a reescribir la historia del océano antiguo: los grandes invertebrados no eran actores secundarios. Hace 100 millones de años, algo sin huesos, sin escamas y sin dientes visibles competía en el mismo nivel que los reptiles más temidos del planeta.