El acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos está prácticamente cerrado. El Gobierno confirmó que el texto principal ya fue firmado, pero aguarda documentación técnica complementaria de la Casa Blanca —anexos y precisiones sobre la instrumentación— para armar el expediente definitivo que irá al Congreso.
Mientras tanto, una parte del entendimiento ya empezará a aplicarse sin necesidad de pasar por el Legislativo. Son los capítulos vinculados a la eliminación de barreras no arancelarias, el reconocimiento de certificaciones técnicas y sanitarias y la simplificación de procedimientos regulatorios, que se instrumentarán por decreto y resoluciones ministeriales. Desburocratización pura.
El tramo más complejo es el de propiedad intelectual. En el Ejecutivo admiten que ese frente va a tardar más por su impacto en distintos sectores productivos y porque requiere un trabajo técnico adicional. Incluso evalúan enviar un nuevo proyecto para la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), ya que el expediente con media sanción quedó desactualizado frente al nuevo acuerdo bilateral.
El mismo esquema aplica para la adhesión argentina al Consejo de la Paz, la iniciativa internacional impulsada por Washington que Milei respaldó en sus últimos viajes. Desde Balcarce 50 aseguran que el fallo de la Corte Suprema estadounidense sobre aranceles no modifica el texto firmado.
