En una entrevista íntima, David Sensini nos comparte los detalles de su primer libro, Dios en el Caos. Con el respaldo de una trayectoria familiar de 40 años de trabajo social en contextos de encierro, Sensini explora no solo la realidad de la reinserción en las cárceles, sino también cómo encontrar una salida a las crisis personales y cotidianas que afectan a la sociedad actual.
Más que un relato sobre el sistema penitenciario, la obra se presenta como una guía para transformar el desorden en oportunidad, invitando al lector a descubrir una luz de esperanza en medio de sus propias batallas.
DondeVamos: Lo tenemos a David Sensini con nosotros. Bienvenido.
David Sensini: No, por favor, gracias por recibirme.
DV.: ¿Cómo te encontrás en este rol dando tantas notas?
D.S.: Bueno, es algo nuevo para mí. No estamos acostumbrados nosotros, siempre dentro de la Iglesia y en otro ámbito, y ahora que nos llamen de distintos medios de comunicación que no era nuestro ámbito, raro, pero lindo.
DV.: Decidiste escribir un libro, otra cosa, ¿también es el primero?
D.S.: Es el primero.
DV.: Hablamos de Dios en el Caos.
D.S.: Sí, sí, es el primero creo que va a haber otro también, Porque está interesante, cuento un poquito la historia del trabajo que hacemos nosotros.
DV.: Elegiste historias… random, en algún momento decidiste pararte en alguna situación particular, ¿elegiste por qué unas y otras no?
D.S.: Elegí contar porque estamos en un tiempo donde fuimos protagonistas, donde fuimos visibles en nuestro trabajo, y antes de que hablen otros por nosotros, preferí yo mostrar el trabajo que hacemos. Mi papá hace 40 años es pionero del trabajo en las cárceles, pionero en trabajo social. Entonces dije: «Bueno, quiero contar mi historia», ¿no?
DV.: Que es lo que hay de real en relación a la cantidad, que hemos tenido en los últimos años de series, de películas que ponen de manifiesto la vida dentro de un pabellón, de la cárcel, tanto de mujeres como de hombres. ¿Qué hay de real? ¿Qué es eso que vemos? ¿Es ficción? ¿No es ficción? ¿Existe? ¿No existe?
D.S.: No, es feo vivir dentro de una cárcel, imagínense, debe ser lo peor que le puede pasar a un ser humano, tocar la bajeza de todo. Pero después hay mucha ficción y hay muchas cosas reales.
DV.: Porque creo que fueron las más consumidas en los últimos años.
D.S.: Sí, sí, hay un tabú sobre eso, la gente quiere consumir eso. Pero bueno, nosotros… yo hace de chico que voy, mi papá me llevó un día y bueno, ahí fui muchas veces a acompañarlo y he visto de todo. Ahora, nosotros nos enfocamos en la gente que quiere cambiar, y ahí es donde podemos ganar la voluntad de la persona y dice: «¿Cómo?, ¿cómo hago?». Y es difícil, pero se puede, no es imposible. Vimos una luz de esperanza y bueno, dio resultado. A mí me gustan los caballos, y vos sabés que cuando uno agarra un caballo potro salvaje, lo ideal es ponerlo al lado de un caballo manso y que camine. Y al caminar, empieza a caminar y empieza a amansarse. Y ese es un poquito nuestro trabajo: el que sale en libertad y cambió de vida, que ahora pueda guiar a otros cómo salir. Y ahí es donde vamos.
DV.: La reinserción… la reinserción es difícil. ¿Qué nos pasa a nosotros?
D.S.: Creo que es lo más difícil porque ahí ya se involucra la sociedad, se involucra el empresario, se involucra la mayoría, ¿no cierto?, la educación, la cultura. Y bueno, tenemos que nosotros cambiar de mentalidad, porque sabés que el 80% de los que están hoy presos van a salir un día en libertad. El tema es cómo salen. Y creo que la responsabilidad es nuestra de decir: «Bueno, ¿qué hacemos?». Y se está enseñando oficio dentro de la cárcel, se está dando oportunidad, pero después cuando salen quizás no consiguen trabajo por los antecedentes, por muchas cosas. Ahora fíjate esto: dentro de los pabellones cristianos, el que sale, la mayoría no quiere vivir de regalado ahora, quiere trabajar. Entonces hacen changas, salen a vender cosas, hacen tortas fritas, empanadas, y tratan de mantener y sostener a su familia. Y bueno, es alguien que quiere salir adelante.
DV.: ¿Por qué eligieron la cárcel? ¿Qué se le cruzó a tu papá en el momento de decir: «Va por acá y no por otro lado», ¿no?
D.S.: Bueno, mi papá sufrió tener a su padre preso. Mi padre tenía 5 años, mi abuelo venía de Italia, y estamos hablando de hace ya 67 años atrás. Y bueno, Rosario… en Santa Fe estuvo preso en Coronda. Y entonces ahí mi papá sufrió tanto de chico ver a su padre detenido, que él dijo, cuando se convirtió a Cristo y lo ungieron como pastor y toda su historia, a los 35 años, él dijo: «El lugar que más sufrí es el lugar donde voy a ir a buscar una transformación». Y bueno, hace 40 años que él va, y el pabellón donde estuvo mi abuelo preso hoy es una iglesia, hoy es un pabellón iglesia. Y ahí empezamos. La celda donde estuvo mi abuelo hoy es una biblioteca cristiana. Y ahí empezó. Nosotros no hablamos mucho de eso porque lo hacemos con pasión, y creemos que detrás de esa persona… quizás no eligió eso, quizás la persona eligió eso, pero los hijos, la madre… también estamos con la víctima, ¿no?, porque siempre me dicen a mí: «Che, ¿por qué estás con el victimario y no con la víctima?». No, no, sí, estamos con la víctima. Por ejemplo, vamos a atender a todas las personas que nos llaman, a todas. El que está en un hospital, en un sanatorio, peleando por su vida, y aun el que perdió un ser querido justamente por una injusticia, y también estamos con ellos. La iglesia es un hospital de gente rota. Y bueno, juntos estamos saliendo adelante, es una comunidad.
DV.: Tenés este primer libro que lo vas a presentar mañana. ¿Y dónde va a ser?
D.S.: Mañana va a ser en el Hotel Alvear, ahí Alvear 555. Es un hotel que nos cedieron el lugar, quise sacarlo del ámbito de iglesia. Y bueno, vamos a tener muchas instituciones, gente invitada, así que estamos contentos, sorprendidos de lo que va a pasar mañana.
DV.: ¿Dónde lo podemos conseguir? ¿A dónde vamos? ¿Dónde lo encontramos?
D.S.: Ya está en todas las plataformas digitales que lo podemos seguir, también lo pueden conseguir digitalmente, en Amazon, en la plataforma de Apple también. Después está Mercado Libre, también para que te llegue, y a fin de mes está en todas las librerías seculares, en Cúspide, en todas. Bueno, ahora en nuestra librería de la Iglesia también se puede encontrar ahí porque fueron los primeros que nos llegaron, y a fin de mes ya está en todas las librerías.
DV.: ¿Me decís en qué tiempo te sentabas a escribir? ¿O lo ibas hablando y lo ibas grabando? ¿Cómo fue el proceso creativo?
D.S.: Yo soy conferencista, viajo mucho por muchos lugares, y cada vez que viajaba aprovechaba, grababa audios, escribía, grababa audios y se lo mandaba a la editorial que me inspiró para hacer esto, y ellos me ayudaron a escribir. Fue un proceso de un año, ¿no? Quise hacerlo así de 100 páginas para que lo lean rápido. Ayer me entrevistaron en un lugar y me dicen: «En dos días me lo leí, me impactó porque es un tema que no se habla». Dios en el Caos no es solamente la persona que está privada de su libertad, porque justo ahí cuento yo eso, pero el caos lo tenemos muchos y no nos damos cuenta. Porque hay veces que decimos: «Che, no puedo salir, no puedo dejar el cigarrillo», «no puedo salir de la pornografía», «no puedo salir de esto», hoy… el caos se presenta de mil maneras y de repente perdiste tu familia y no te diste cuenta. Entonces, dejar entrar al creador de nuestra vida en medio del caos, eso es su expertiz, él se mueve en el caos y nos ayuda a encontrar la salida, una luz de esperanza. Por eso este tema es muy importante. Todos me llevan a la cárcel, pero a mí… ahí cuento otro testimonio nomás, pero hablo de muchas cosas más para salir de ese caos.
DV.: David Sensini entonces, Dios en el Caos, lo va a presentar mañana. Allí vamos a estar, yo te agradezco porque sé que venís dando tanta cantidad de notas, que es un montón, pero muchas gracias por haber venido.
D.S.: No, por favor, para mí es un placer y se pudo dar, ¿no? Pero mañana los espero.
DV.: Allí vamos a estar. MUCHISIMAS GRACIAS David!!

