El sistema eléctrico cubano colapsó este lunes y dejó a toda la isla sin energía. Es el sexto apagón generalizado en los últimos 18 meses. La estatal Unión Eléctrica confirmó la «desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional» y activó protocolos de emergencia, aunque advirtió que la normalización podría demorar varias horas.
Antes del colapso total, la propia UNE había estimado que el 62% del país quedaría sin luz en el horario de mayor demanda, con un déficit de 1.930 megavatios sobre una demanda máxima de 3.150 MW. Solo estaban disponibles 1.220 MW. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas del sistema están fuera de servicio.
La crisis es estructural. Infraestructura obsoleta, falta de inversión, escasez de combustibles importados y la reducción del suministro de petróleo venezolano configuran un cuadro que se agrava mes a mes. Los apagones ya impactan en hospitales, escuelas, industrias y servicios básicos. El 7 de marzo, el 68% del país había quedado sin electricidad al mismo tiempo.
Mientras tanto, el precio internacional del petróleo sigue al alza por la inestabilidad en Medio Oriente, lo que reduce aún más la capacidad de la isla para acceder a energía en el mercado global.
