Espíritu rosarino con proyección internacional
De Pichincha a Madrid, una experiencia que cruza fronteras.
En el corazón de Pichincha, Casa Brava se convirtió en uno de los puntos más vibrantes de la noche rosarina. Su propuesta combina cocina de impronta contemporánea, producto bien elegido y una identidad fuerte que se siente apenas uno cruza la puerta. Platos pensados para compartir, coctelería de autor y un ambiente donde conviven diseño, música y energía urbana hacen de Casa Brava mucho más que un restaurante: es un punto de encuentro.
Ese mismo ADN viajó y se potenció en Casa Brava, donde la marca dialoga con el pulso cosmopolita de la capital española. Allí, la propuesta mantiene el carácter audaz pero suma influencias internacionales, sabores que sorprenden y una puesta en escena que invita a quedarse. Dos ciudades, dos escenas distintas, un mismo concepto: comer bien, disfrutar mejor y vivir la gastronomía como una experiencia completa. Casa Brava no se adapta al lugar: lo transforma.
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