SEGUIMOS EVOLUCIONANDO: UN ESTUDIO ENCONTRÓ 479 CAMBIOS GENÉTICOS EN LOS ÚLTIMOS 10.000 AÑOS

La idea de que la evolución humana «se detuvo» con la aparición de la agricultura es un mito. Un estudio publicado en Nature lo desmontó con datos concretos: analizando miles de genomas antiguos y modernos de Eurasia occidental, los investigadores identificaron 479 variantes genéticas que estuvieron bajo selección natural en los últimos 10.000 años.

Es decir, rasgos que fueron ganando o perdiendo terreno porque, en determinados contextos, ofrecían ventajas de supervivencia o reproducción.

Algunos de los cambios que detectaron:

  • Mayor frecuencia de genes vinculados a pelo rojizo y piel más clara —probablemente favorecidos en zonas de poca luz solar para mejorar la síntesis de vitamina D.
  • Variantes asociadas a menor calvicie masculina.
  • Genes ligados a mayor resistencia frente al VIH y la lepra.
  • Aumento de variantes hoy relacionadas con celiaquía —no porque la celiaquía sea una ventaja, sino porque esos genes posiblemente reforzaban el sistema inmune frente a las infecciones de la vida en aldeas y el contacto con animales.

La clave del estudio fue el método: en lugar de comparar solo poblaciones actuales, reconstruyeron el movimiento de los genes siglo a siglo usando ADN extraído de esqueletos de distintas épocas. Así pudieron ver cuándo aparecieron ciertos rasgos, cuándo crecieron y cuándo retrocedieron.

La conclusión es simple: la evolución no terminó. Simplemente no la habíamos sabido detectar.

El siguiente paso es aplicar la misma metodología a África, Asia oriental, América y Oceanía. Cada región tiene su propia historia de adaptaciones. Y lo que hay ahí todavía no lo sabemos.