El GPS falla en interiores. Lo sabe cualquiera que haya intentado ubicarse en un shopping, una estación de subte o un aeropuerto. La señal satelital no puede atravesar paredes de hormigón ni navegar entre pisos.
Un equipo del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) desarrolló una solución que no requiere nuevos satélites ni hardware especial: usa el WiFi que ya existe en edificios, oficinas y hogares para crear un sistema de posicionamiento de interior con margen de error submétrico.
La tecnología se llama WPI (Wi-Fi Positioning Infrastructure) y funciona mediante «huellas dactilares de radiofrecuencia». En lugar de medir distancias a satélites, el sistema aprende cómo se comportan las ondas de radio en cada rincón de un edificio —cómo rebotan en paredes, techos y muebles— y usa esa información para ubicar a una persona o dispositivo con precisión centimétrica.
¿Para qué sirve?
- Robots de almacén que se mueven sin guías físicas
- Drones de reparto con navegación exacta en interiores
- Vehículos autónomos que no pierden la referencia al entrar en túneles
- Equipos de rescate que localizan personas atrapadas en edificios
Los investigadores plantean también un argumento político: la «soberanía de localización». Hoy, el GPS es propiedad del gobierno de Estados Unidos y puede ser degradado o desactivado en conflictos. Un sistema propio basado en WiFi nacional eliminaría esa dependencia.
El WPI no reemplaza al GPS: lo complementa donde el satélite es ciego. La combinación de ambos apunta a una navegación continua y sin interrupciones, adentro o afuera.
