Representantes libaneses e israelíes se reunieron este martes en Washington para mantener sus primeras conversaciones directas desde 1993, con el secretario de Estado Marco Rubio como mediador. El encuentro, impulsado por Estados Unidos, busca frenar el conflicto entre Israel y Hezbolá, aunque las perspectivas de un acuerdo son escasas: el líder del movimiento proiraní, Naim Qasem, calificó las negociaciones de «una sumisión y una capitulación» y pidió que fueran canceladas.
El conflicto se desencadenó el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos atacaron posiciones iraníes. El 2 de marzo, Hezbolá abrió un frente desde el territorio libanés. Desde entonces, según las autoridades de Beirut, los ataques israelíes dejaron más de 2.000 muertos y al menos un millón de desplazados. El presidente libanés, Joseph Aoun, expresó su esperanza de alcanzar una tregua e iniciar negociaciones formales entre los dos países, que técnicamente se encuentran en estado de guerra desde hace décadas.
Washington presiona para frenar el conflicto, en parte porque teme que obstaculice sus negociaciones con Irán. En ese marco, Trump ordenó un bloqueo naval de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz, zona por la que en condiciones normales transita alrededor del 20% del petróleo y el gas mundial. Irán ya había restringido el paso por el estrecho desde el inicio de la guerra y calificó el bloqueo de «acto de piratería», advirtiendo que si su seguridad se ve amenazada «ningún puerto del Golfo y del mar Arábigo estará a salvo». China, el mayor comprador de petróleo iraní, también rechazó la medida y la calificó de «peligrosa e irresponsable».
Pese a las tensiones, un frágil alto el fuego de dos semanas acordado la semana pasada se mantiene vigente. Trump afirmó que representantes iraníes tomaron contacto para buscar un acuerdo tras el fracaso de las conversaciones en Islamabad. «Les gustaría llegar a un acuerdo. Con mucha urgencia», dijo fuera del Despacho Oval. Pakistan, por su parte, trabaja para organizar una segunda ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos.
En el plano nuclear, Trump exige que cualquier acuerdo incluya la prohibición permanente de que Irán pueda obtener armas nucleares. Según medios internacionales, Washington habría solicitado una pausa de 20 años en el programa de enriquecimiento de uranio iraní, mientras que Teherán propuso suspenderlo por cinco años, oferta que los funcionarios estadounidenses rechazaron. La diplomacia también se mueve en Pekín, donde el canciller ruso Serguéi Lavrov y el presidente español Pedro Sánchez mantuvieron reuniones con el presidente Xi Jinping para explorar vías de salida al conflicto.
