Medio año. Eso lleva cortado el puente de la ruta 9 sobre el río Carcarañá, entre Carcarañá y Correa. Y recién ahora Vialidad Nacional confirmó que va a empezar a limpiarlo.
La crecida de septiembre de 2025 dejó toneladas de ramas, sedimentos y residuos incrustados en las pilas y estribos de la estructura. Desde entonces, el puente está clausurado y el tránsito completamente restringido. Nadie pasa. O no debería: en diciembre, vecinos cansados de esperar corrieron las vallas por su cuenta para volver a cruzar. Y hace poco, un camión entró al puente pese a estar cerrado y volcó su acoplado, lo que obligó a evaluar posibles daños en el estribo oeste. Al dueño del camión ya lo intimaron a sacarlo para no trabar los trabajos.
El plan de Vialidad contempla dos etapas. La primera arranca en los próximos días con la movilización de equipos. La segunda, con una draga operando desde un pontón especial, comenzaría en la última semana de marzo. El objetivo es retirar todo el embanque acumulado y liberar el cauce para que el agua escurra como corresponde.
En paralelo, se están definiendo las alternativas para reparar los estribos y taludes que quedaron erosionados por la crecida. Recién ahí se podría pensar en reabrir el paso.
¿Fecha estimada de reapertura? No hay. Vialidad no la dio y por ahora nadie se anima a ponerla. Lo único seguro es que el puente sigue cerrado y que la paciencia de los vecinos de la zona hace rato que se agotó.
